La actual dirigencia de la Federación Ecuatoriana de Tenis de Mesa, si es que existe una, ha estado encabezada por más de 10 años por una sola persona, ya sea como miembro del directorio, vice-presidente o presidente. Como es sabido por todos los que estamos involucrados en este deporte, la presidente no tiene ninguna idea de reglamentos, formas de juego y formas de manejar de la mejor manera este deporte, debido a que sencillamente no le interesa en absoluto si este deporte sale adelante o no. Tantos años en la dirigencia y no se ha preocupado por aprender algo, es por eso que no existía ningún tipo de organización en cuanto a torneos, entrenamientos de la selección nacional y manejo administrativo.
La venida de Ian Marshall hizo que se genere un cambio en el manejo del tenis de mesa nacional. Su conocimiento en la parte organizativa y el contacto frecuente con los mejores jugadores y entrenadores del mundo, han hecho que nuestro deporte de un paso adelante en su progreso; Ian se encarga de darle vida a una sala cedida por el Comité Olímpico para que funcione con Centro de Alto Rendimiento, haciendo adecuaciones y transformándolo en uno de los mejores locales de entrenamiento de toda Latinoamérica, lo hizo con fondos propios, motivado principalmente por el cariño y amistad hacia la presidenta. Antes de esto Ian inició los cambios para lograr subir el nivel técnico de los jugadores Ecuatorianos, organizando campamentos mensuales y torneos de Grand Prix, impuso políticas de selección, en las cuales se insistía en la obligación de los jugadores de vivir en el CAR y asistir a los campamentos, se creó un sistema de ranking computarizado y se apoyó mucho en la capacitación de árbitros que en muchos casos han logrado ser reconocidos internacionalmente.
Las ideas son buenas, pero luego de un par de años de experiencia, vemos que los mejores jugadores no han podido venir a concentrarse en el Centro de Alto Rendimiento, ante esto se mantuvo entrenando a jugadores que no tenían nada que hacer en la selección, pero que por el solo hecho de entrenar en el Centro, eran seleccionados nacionales, lo que ha hecho que muchos jugadores se desilusionen y pierdan el interés de jugar. Me mantengo en que la idea de los campamentos y que se concentren los mejores jugadores en un solo sitio es la mejor manera de progresar, no existen en el país tantos jugadores de nivel como para que en cada provincia se logre subir el nivel técnico.
Pero todo cansa e Ian dejó de apoyar económicamente e incluso no aparece por la sala de entrenamientos hace mucho tiempo, ya no hay jugadores que vivan en el CAR, los mejores jugadores ya no asisten a los campamentos de entrenamiento que se han convertido en una farsa, pero todavía toma decisiones en la designación de los equipos nacionales. Como es posible esto si ya nadie viene a los campamentos ni vive en el CAR?, se volverá a los tiempos oscuro en los que viajaban los que tenían el dinero para pagarse los pasajes?. La FETM no mueve un solo dedo para buscar apoyo de empresas, peor para conseguir lugares para que nuestros jugadores salgan a perfeccionarse; los que han podido salir ha sido por esfuerzo propio y por hacerlo así Ian Marshall manifestaba que estaban fuera de la selección, solo porque a él no le parecía que se vayan sin que él tenga algo que ver
Nadie supervisa que se entrene correctamente, lastimosamente muchos jugadores están totalmente desmotivados y en muchos casos han bajado de nivel o se mantienen con un nivel mediocre. La presidenta no visita el CAR, se basa en informaciones de trabajadores de la FETM pero que tampoco pasan mucho tiempo ahí, entonces se dan casos de jugadores que están mal preparados por que nadie los controla, pero salen en representación de nuestro país.
Alberto Miño es nuestro máximo representante que con ayuda y gestiones de su familia logró conseguir un club en Francia donde realiza sus entrenamientos y compite en la liga de ese país. La FETM lo apoyó en algo para la estadía, hasta que se le ocurrió a Ian Marshall, que no se debía seguir ayudando a Alberto, teniendo que la familia con mucho sacrificio solventar todos los gastos, pero eso sí Marshall quería obligar a que Miño venga siempre tres semanas antes de cada torneo internacional a entrenar a Ecuador, pagándose todos los gastos; parece de Ripley.
En el Ministerio de Deportes existe un programa de ayuda para deportistas destacados, los cuales deben presentar su programa de entrenamiento y competencias, sus objetivos, metas, etc. y así lograr una ayuda de $40.000 dólares que ayudarán en la preparación, en este caso de los pre Olímpicos. Toda la gestión la realizó el padre de Tito, hasta que le aprobaron el proyecto e iniciaron las asignaciones, que son canalizadas a través de la FETM. Estos no realizaron ninguna diligencia para obtener esa ayuda, cuando la obligación era de presentar proyectos no solo para uno sino varios jugadores para su preparación, pero repito, no le interesa en lo absoluto. Pero lo mejor de todo esto es que la presidenta junto a Marshall han solicitado que ese dinero no se lo den a Miño, sino que sea usado para otros jugadores también. La ambición es incontenible, tal vez Ian Marshall quiere cobrar su dinero que supuestamente prestó a la FETM para realizar todos esos trabajos en la sala y también para viajes a torneos?, darle dinero a una Federación que nunca ha dado cuentas de nada es muy peligroso, somos conocidos en Latinoamérica por morosos y muchos entrenadores que hemos viajado hemos tenido que pasar la vergüenza de que nos amenacen a no dejarnos jugar sino pagamos.
El dinero se lo ha dado el Estado a Miño por sus logros y su calidad de deportista, que la FETM presente proyectos para otros jugadores.
Ya es hora de que se realicen elecciones democráticas de la FETM, no podemos seguir aguantando tanta informalidad, la única manera de iniciar un cambio en nuestro deporte es un cambio en la dirección de nuestro deporte y que vengan personas que amen y conozcan el tenis de mesa. Para Marshall, total desilusión, vino a enseñar profesionalismo y seriedad en el manejo deportivo, pero nos hemos dado cuenta que los sinvergüenzas también son Ingleses, go home Ian don´t come back anymore. Pretender quitarle ese dinero a Alberto es lo más sucio que pude ver. Son como el perro del hortelano, no comen ni dejan comer
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